Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos se convierte en la gran potencia económica y militar y ayuda a reconstruir Europa. Fue el Plan Marshall, que empieza en 1947, pero los recelos que provocaba el régimen político del General Franco excluyeron a España de esa ayuda. Así que en los años cincuenta continuamos viviendo con gran penuria, muy aislados del exterior y teniendo que arreglarnos sólo con nuestros recursos. Era lo que se llamó la autarquía, con muchísima intervención del Gobierno en la economía del país.
A pesar de ello, Mantequerías Arias continua mejorando su red de distribución, llegando a más de 300 almacenes dotados de cámara frigorífica. Sus clientes no sólo son tiendas de alimentación, que se llamaban Ultramarinos (no existían los autoservicios ni los supermercados), sino también hoteles y cafeterías.
Aprovechando la Feria del Campo de Madrid logra comprar dos máquinas extranjeras para empaquetar las pastillas de mantequilla y así no tener que hacerlas a mano.
También anuncia su mantequilla en los periódicos. Os adjunto unos cuantos de aquella época que encontré en la hemeroteca de ABC. Hay uno muy simpático de una jovencita haciendo su encargo por teléfono, “Y dice mi mamá que la quiere con la fecha del día”.
Y fijaos hasta donde llegaba la intervención del Gobierno. Cada año fijaba los precios de todas las cosas y, en una ocasión, prohíbe subir los de los alimentos. Como eso no podía ser porque a los fabricantes les costaba todo mucho más, permite en cambio que bajasen las cantidades. Se vendían barras de pan más pequeñas, o botellas de aceite con menos líquido, y así todo. Yo re
cuerdo que las pastillas de mantequilla de 100 gramos se hicieron entonces de 80 gramos.
En el año 1953 España hace un pacto, militar y económico, con Estados Unidos, rompiendo en parte su aislamiento internacional, y comienza poco a poco a liberalizar sus mercados, a no intervenir tanto el Gobierno en los precios. En un mercado libre los precios resultan de lo que los compradores estén dispuestos a pagar por cada cosa y de lo que les cuesta a los industriales fabricarla y venderla.
Pero es a partir de los años sesenta, con los Planes de Desarrollo de López Rodó, y con la llegada del turismo y los envíos de dinero que hacen los españoles que salían a trabajar al extranjero, cuando se rompe definitivamente con la autarquía. En aquellos años los españoles mejoramos muchísimo nuestro nivel de vida.
Mantequerías Arias aprovecha esos años de bonanza económica. Aumenta su producción de quesos, especialmente en sus instalaciones de Arriondas, y en 1962 monta una nueva fábrica en Canero dedicada a producir leche descremada en polvo. Con ello el aprovechamiento de la leche es más completo por lo que va sustituyendo la recogida de nata y manteca por la de cántaros de leche.
Por toda España se van estableciendo Centrales Lecheras que pasteurizan la leche y la comercializan en botellas de cristal. Porque hasta entonces la leche se compraba en vaquerías. Por ejemplo, en las calles de Madrid, había muchas tiendas, lecherías, donde veías tres o cuatro vacas. Las ordeñaban y guardaban la leche para ir vendiéndola a granel. Ibas con unas botellas y te las llenaban.
Las Centrales Lecheras desnataban un poco la leche y les sobraba mucha mantequilla que no eran capaces de dar salida, así que Mantequerías Arias se la compraba y la colocaba en el mercado gracias a su excelente red comercial.
Y llegamos al final de la historia. Las empresas familiares en su tercera o cuarta generación se encuentran con dos problemas difíciles de solucionar:
- La empresa está creciendo y necesita mucho dinero para hacer nuevas fábricas, mejorar las redes comerciales, etc. Los accionistas familiares no siempre pueden o quieren hacer frente a esos desembolsos, y recurrir a los Bancos en aquella época era muy costoso y arriesgado. Sólo te daban préstamos a corto plazo. Había que devolver el dinero, por ejemplo, a los tres meses. Normalmente te concedían otro préstamo para otros tres meses, y así sucesivamente. Pero si una de las veces no te lo renovaban, te veías en un aprieto muy serio.
- La organización familiar ya no es apropiada para una empresa grande. Y muchos accionistas y parientes trabajan en ella, lo que hace aún más complicado el paso a una organización profesionalizada.
Mantequerías Arias llegó a esa situación. Y tío Fernando, que era el patrón del negocio, no encontró el calor y el apoyo por parte de algunos cuñados para seguir metiendo dinero. “No se deben poner todos los huevos en la misma cesta” recuerdo que decía tío Melquia. Así que se decidió vender.
En Junio de 1967, la compró GRACE, una empresa americana dedicada a inversiones. No era del sector lácteo, ni siquiera experta en empresas de alimentación. Por entonces Mantequerías Arias trabajaba unos 30 millones de litros de leche anuales. Producía 1.700 toneladas al año de mantequilla y 800 de quesos. Controlaba una cuarta parte del mercado español de mantequilla, siendo “Mantequilla Arias” la marca líder indiscutible.
Espero que esta historia, que me ha salido un poco larga, sirva para que Candela haga su trabajo. Y también para que guardéis en vuestro recuerdo cómo vuestros antepasados pusieron tenacidad, ilusión y fe en lo que sintieron que era su vocación.
Un abrazo muy fuerte de vuestro abuelo Tino.
